domingo, 2 de septiembre de 2012
Tus madrugadas eran más cálidas,
a pesar de la cerveza,
a pesar de que el tiempo
trae el viento.
Nos llenábamos la boca
del humo de renglones muertos,
de la memoria de otras bocas,
y un poco
de la risa de la fiebre del que ríe.
La cena era el postre,
cada pasar una excusa inútil.
La música solía sonar
siempre más adentro que afuera
para que cantáramos sobre ella,
para bañarla
de brazos que se multiplican,
del polen, del sol rojo de la mañana.
Era sólo un experimento, claro,
sólo un inventario de juegos,
de flores que te salen ahora del pelo;
como las tardes,
como las trompetas en blanco y negro.
Horas de bañeras y café,
abriendo y cerrando
los cajones del deseo.
Heridos, casi siempre,
por las llegadas inesperadas.
por las noches sin magia,
sobre todo,
por las mañanas lejos de tu cama.
Escapamos, sin practicidad,
navegando siempre el mismo río
sin jamás alejarnos de sus orillas,
sin una brújula en el bolsillo
ni arena en las zapatillas.
Desaparecieron de pronto las distancias,
y este balcón de Rosario
es ahora el terraplén
y los bosques de Colastiné.
Beltane ha devorado el invierno,
se tragó la necesidad del encierro,
desplazó el tiempo una vez más
y me regaló otro verano, otro nacimiento.
Sol, pelusa, travesura,
nube de tormenta,
mate de media mañana.
No me entra más que eso,
en las manos, en la cartera.
La mano experta
va soltando los acordes,
los colores,
de la melodía precisa,
del cambio, del momento.
La voz guía,
la canción que cuenta pasos
hacia el mar sin espuma
donde está bien jugar
a desnudar sombras,
a renombrar personas,
a resignificar recuerdos.
Y si pienso en la enredadera,
en la flor negra al viento
que crece de cada verso
no queda más que ponerle
puntos finales a los edificios,
a las dudas sin futuro,
a los capítulos inconclusos de la noche.
domingo, 26 de agosto de 2012
No logro encontrarte en mis espejos,
no puedo desdibujarte de mis recuerdos.
Amanece, y siempre estás lejos.
Suelo llenar mi cama con otro aliento.
La única manera de fumar este momento
es destruir lo que siento.
Respirar tu voz en otra piel,
encender las risas a fuerza de ceder.
Lo que no logro evitar
es hacerte este boceto de versos,
hacer de cenizas el contorno de tus ojos,
imaginarte un pasado, inventarte cuentos.
Y el cielo llueve estrellas violetas,
susurra tu nombre en mi oreja.
Se me queman las páginas en blanco,
cada renglón es tu boca sobre mis manos.
Y aunque ardan el teléfono, el timbre,
y despierto en otros brazos,
la luz que dejaste en cada acorde tocado
me llena, cada mañana,
los ojos de agua de mar salado.
Me escapo de tus flores,
de tu café, de tus buenos días.
Intento olvidar tus dibujos,
tu música, tus sábados a la mañana.
Me interno en el laberinto de la noche,
en el intenso blurr de colores,
en la densidad del humo de los bares.
Me gana de a poco el sueño,
lo dulce del alcohol me invade el cuerpo,
voy cantando la nota
que me pinta la sonrisa perfecta,
que atrae el mundo a mi puerta.
Y entonces algo me araña,
me rompe, me quiebra;
hasta hacer que mi pluma sangre palabras,
hasta despertarme
sin hambre en las caderas,
con carne de mar y fuego bajo las uñas.
No hay lluvia posible
(ni ternura, ni sueño, ni besos)
que me curen
que me salven
de destruir cada noche la conciencia,
de ahogarte en la memoria de mis manos,
del deseo
(de morir, de vencer)
de perderme en vos de nuevo.
viernes, 24 de agosto de 2012
El tiempo me ha enseñado
que los versos no pueden nada contra el olvido,
que algún día
tu nombre será como tantos otros,
en mi memoria apenas una cosquilla.
Las noches en vela
se transformarán
en una pelusa en la tinta.
La vida puede aún ser más dulce
que en aquel entonces,
cuando tu despertar arañaba el mío.
La prueba
es la falta de azúcar en este café,
estas madrugadas
con sonrisas hechas collage de papel glacé.
Sólo quiero que sepas
que no te extraño,
que ningún blues te nombra
como tampoco te nombran mis labios
ni mis manos.
martes, 21 de agosto de 2012
Si yo fuera como soy,
si hiciera lo que hago,
todo esto no habría pasado.
No estaría acá, acampando
con un abismo de dudas al costado.
SI usara luces de palabras
en lugar de sombras de risas,
si te hubiera alimentado de verdades
en lugar de sutilezas que riman,
hoy sería nuevamente la dueña
del remolino del juego,
podría dejar de aturdir entidades abstractas,
podría llevar en paz
otra piel a mis sábanas.
No es justo culparte
de mis vueltas de espiral, de calesita.
No es justo pedirte
que te plantes y el contorno me definas.
Vos no quisiste que te quieran,
vos no quisiste subirte a una estrella,
pero bien que te encargaste
de que nosotras sí.
Ne t'en fais pas.
Un, deux, trois,
Mes mots dansent devant toi.
Toi, tu t’en fais pas.
Je suis sûr,
Je te caresse avec ma voix
Mais toi,
tu t’en fais pas.
On rit,
Et ce rire lézarde mes murs,
Me deshabille, je reste là, toute nue,
Et toi, tu t’en fais pas.
J’exprime l’odeur de ma peau,
Je m’en
fais belle
À t’en crêver les yeux
Mais toi, tu t’en fais pas.
Et
maintenant, je reste ici,
En regardant la ville,
En mangeant ma besoin de crier,
De monter jusqu’au but de la tour
Pour t’y
faire tomber.
Je reste
ici, et j’attends
La bréf morte de tes mains…
Et toi, tu t’en
fais pas.
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